Es la capa del Sol que podemos distinguir a simple vista, siempre que utilicemos un filtro adecuado, como el de las gafas de eclipse. Presenta un color blanco y en ella se observan las manchas solares, regiones ligeramente más frías que su entorno y por ello se ven oscuras. También se aprecian las fáculas, zonas más brillantes que el resto, ya que permiten observar plasma más caliente situado en regiones inferiores.